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Cuna de artesanos en el Noroeste argentino
Historia y cultura en la Capital de Catamarca
San Fernando del Valle de Catamarca conserva un estilo colonial con casonas de techos rojos y bajas estructuras. Como centro turístico y comercial, ofrece actividades en museos, cines y mercados. Protagonista de la Virgen del Valle, convoca cada 8 de diciembre a miles de peregrinos que llegan para ver su imagen encontrada hace cuatro siglos.


A orillas del río del Valle y rodeada por las sierras de Ambato y Ancasti, la Capital catamarqueña alberga atractivos naturales y culturales, en la región Noroeste de la Argentina. Entre montañas, quebradas, ríos y lagunas, el viajero encuentra museos arqueológicos, artísticos y folclóricos; antiguos templos; y, actividades de aventura como trecking, mountain bike, cabalgatas y travesías 4x4. 

Como refugio de la historia, la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca y sus alrededores preservan riquezas de culturas aborígenes que habitaron estas tierras hace siglos. Distante poco más de mil kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, sus provincias más cercanas son Santiago del Estero, La Rioja y Tucumán. Una urbe que integra la región semiárida del país, sobre un valle a 543 metros de altura.

Sede en temporada invernal de la Fiesta Nacional del Poncho -entre los encuentros de artesanos más importantes del país-, cada 8 de diciembre la ciudad Capital catamarqueña espera la presencia de miles de personas que llegan para venerar a la Virgen del Valle.

Rasgos que le dan vida
La provincia de Catamarca basa su economía en la producción de aceitunas, nueces, aguardiente, hortalizas y frutas disecadas, entre otras. En tanto, es la minería donde se concentran las actividades del futuro en los yacimientos de Farallón Negro, Bajo de la Alumbrera y Capillitas.

En lengua quechua Catamarca significa “fortaleza en la falda”, en alusión al emplazamiento topográfico de la ciudad Capital. Fundada originalmente en el valle de Quinmivil bajo el nombre de Londres, la urbe tomó su actual ubicación a fines del siglo XVII por iniciativa de Fernando Mendoza de Mate de Luna.

Habitada por unos 160 mil habitantes, a diferencia de otras capitales San Fernando es ideal para caminatas y tiempos de relax. Entre cadenas montañosas y quebradas, la ciudad recibe al viajero con la hospitalidad típica de un pueblo. Durante la estadía, se aprende de costumbres regionales y arraigadas tradiciones. (continúa)



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