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Bondades terapéuticas y antiestrés
Circuito termal por variados escenarios mendocinos
En pleno corazón de la región argentina de Cuyo, la provincia de Mendoza ofrece al viajero seis alternativas diferentes para disfrutar de los beneficios que aportan las aguas mineralizadas. Con encanto propio, sobresalen los complejos de Cacheuta, Los Molles y El Challao. La propuesta combina descanso, aventura y los mejores vinos del país.

 

De norte a sur, el extenso territorio argentino alberga más de 40 centros termales reconocidos a nivel mundial, no sólo por las propiedades de sus aguas, sino también por la infraestructura de excelencia que los complementa. Enmarcados por bellos escenarios naturales, los establecimientos combinan tratamientos estéticos y de salud.

La provincia de Mendoza, integrante de la región de Cuyo, no está exenta de este conjunto nacional de tierras termales. De hecho, cuenta con seis áreas de características diferentes. Todas ellas ofrecen al viajero los beneficios de aguas sulfurosas únicas en el mundo, cargadas de minerales por los procesos biológicos y geológicos que tienen lugar en esta zona Cordillerana.

Las aguas termales pueden ser de origen volcánico, magmático o telúrico. Y las sales que se absorben en los baños ayudan a tratar dolencias en la piel, huesos, sistema digestivo, respiratorio, locomotor o circulatorio. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la terapia hidrotermal como parte de la medicina moderna complementaria. Además, se recomiendan para tratamientos de belleza y relajación.

El preferido del norte mendocino
Uno de los centros termales más destacados de la provincia de Mendoza es Cacheuta, ubicado sobre la RP 82, en el departamento de Luján de Cuyo y muy cerca de Potrerillos. Distante apenas 38 kilómetros de la ciudad Capital, el establecimiento permanece abierto durante todo el año, entre las 10 y las 18.30.

Con los picos nevados de la Cordillera de los Andes como telón de fondo, Cacheuta ofrece un Parque de Agua Termal y Aventura. Un área natural en el que fueron construidas diferentes piletas con aguas hipertermales, que oscilan de 35°C a 50°C de acuerdo a los manantiales.

La particularidad de este complejo mendocino es que sus aguas provienen de deshielo, se infiltran a grandes profundidades, elevan su temperatura y chocan con la roca granítica de Cacheuta para volver a la superficie. La absorción de todos los minerales en este proceso, le genera características únicas en el país. (continúa)



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