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Las colonias más importantes del continente
Aprendizaje y diversión en las pingüineras patagónicas
Un circuito por Punta Tombo y Península de Valdés, ideal para hacer en familia. Caminar junto a los animales, verlos pelear por su nido o convocar a sus parejas, son algunas de las escenas que ofrecen las pingüineras. Además, hay tortas galesas en Gaiman y un museo de dinosaurios en Trelew.

 

Las principales colonias argentinas de pingüinos de Magallanes se encuentran sobre las costas del Atlántico, entre las provincias de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Se trata de reservas naturales especialmente preparadas para recibir al turismo, con localidades cercanas que ofrecen una variada propuesta tanto gastronómica como hotelera. Sitios en los que también habitan lobos marinos, cormoranes y ballenas.

Es un recorrido por áreas protegidas que se puede hacer de manera individual o junto a un guía. Estas personas -que se contratan en las agencias de viaje locales- brindarán al viajero la información necesaria para comprender cómo es la vida de las chaplinescas aves que no vuelan. Los pingüinos son fieles, monógamos y llegan a viajar hasta 3 mil kilómetros para aparearse y tener sus crías.

Cada reserva posee pasarelas especialmente diseñadas para evitar cualquier alteración del medio ambiente. En tanto, al caminar por ellas apreciará -desde una escasa distancia- a los animales y su comportamiento. Y si bien estas áreas pueden visitarse todo el año, la mejor época para hacerlo es entre septiembre y abril. Una vez que comienza el otoño, los pingüinos emigran hacia costas más cálidas como las de Brasil.

El proceso de la vida
En las costas del sur argentino, los pequeños animales elaboran sus nidos y en muchas ocasiones intentan ocupar el mismo lugar que la temporada anterior. Estos espacios se encuentran en cercanía del agua y bajo los arbustos, porque el terreno es allí más fácil de trabajar. El tiempo, en general, está destinado al cortejo y la posterior incubación de los huevos. Las parejas se quedan en tierra y descienden hasta el mar sólo en busca de alimentos.

Los pichones nacen durante noviembre, con una fina capa de plumas color gris. Y estos días se convierten en los más atractivos para pasear por las pingüineras. Las crías desarrollan enseguida ágiles virtudes para nadar y llegan a pesar hasta cinco kilos. Los petreles y orcas son sus principales enemigos. Sin embargo, las redes de pesca y los derrames de petróleo o combustible son desde hace años los mayores predadores. (continúa)



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