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Áreas protegidas del Litoral argentino
Formosa silvestre: un circuito de aventura

 

La capital provincial y sus alrededores invitan al viajero a la observación de flora y fauna autóctona en primera persona. Reservas, riachos, selvas en galería y lagunas, ofician como refugio de especies en extinción. Se suma al itinerario turístico un camino de fe que aparece en el Libro Guinness.

 

La provincia de Formosa, situada sobre el margen noreste de la Argentina, alberga en su interior numerosos tesoros verdes que esperan aún ser descubiertos. Lejos de los paquetes turísticos más comercializados, esta región litoraleña ofrece al viajero un circuito ecológico alternativo en el que es posible descubrir una sorprendente biodiversidad. Caracterizada por la presencia de numerosos cursos de agua y un clima subtropical húmedo -que permite visitas durante todo el año-, oficia como límite natural del vecino país de Paraguay.

La riqueza ambiental y cultural que posee esta provincia le permitió convertirse en un destino turístico diferente. Son protagonistas en estas tierras formoseñas, los espacios naturales y áreas protegidas que resultan de gran atracción para chicos y grandes. Es allí donde habitan numerosas especies en peligro de extinción y donde se fomenta el especial cuidado del medio ambiente. Un circuito de aventura que incluye a la Reserva Natural Formosa, la Laguna Oca y la Reserva de Animales Silvestres Guaycolec.

Iniciativa conjunta
Una de las primeras paradas de este itinerario ecológico lleva al viajero hasta el denominado Centro de Rescates Guaycolec. Un espacio destinado al cuidado de animales en cautiverio, ya sea por haber sido secuestrados, confiscados o intercambiados con otros zoológicos y reservas del país. Iniciativa en la que trabajan tanto entidades privadas como el estado provincial.

Esta área protegida, se sitúa al este de la provincia de Formosa y forma parte de la región más conocida como el Gran Chaco. La reserva dista apenas 25 kilómetros de la ciudad Capital y el ingreso se realiza sobre la RN 11, una arteria de vital importancia para el Mercosur.

El sitio de preservación ambiental ocupa unas 150 hectáreas con una selva en galería sobre el riacho Pilagás, que aporta sus aguas para esteros y lagos internos en los que habitan peces, yacarés y aves acuáticas, entre garzas, flamencos y cigüeñas.

La zona es ideal para la navegación en botes y piraguas. Y desde los senderos especialmente diseñados para las visitas, se aprecia también una amplia cantidad de especies, tanto de flora como de fauna, que serán toda una novedad para el viajero, con la particular ventaja de estar a muy escasa distancia.(continúa)



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