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Para aprender la mística del dos por cuatro
Escuelas, milongas y tanguerías porteñas

 

El tango fue declarado por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2009. Es un género musical que aparece en cada esquina de la Ciudad de Buenos Aires y como danza popular representa al país en el mundo entero. Diferentes pistas en cada barrio invitan a moverse al compás del bandoneón.



Carlos Gardel, Santos Discépolo y Astor Piazzolla, entre muchos otros, desarrollaron en Argentina diversos estilos de tango, un género musical que con los años se transformó en una verdadera identidad cultural. Las primeras canciones se escucharon a fines del siglo XIX en los sureños barrios de la City, donde hoy llegan miles de turistas extranjeros para escuchar y sentir este baile.  

El tango es una danza arrabalera que se popularizó con el tiempo y genera al recién llegado sensaciones que brotan a flor de piel, entre pasos, abrazos, miradas y firuletes. Para aprender a disfrutarlo en las pistas, no es necesario ser un experto. El visitante sólo necesita disponibilidad y cuatro o cinco clases, que se toman en escuelas, tanguerías o milongas.

Los puntos de encuentro con los bailarines y adeptos a esta música son centros culturales, antiguos salones, cafés y clubes. Espacios en los que aficionados y principiantes llegan cada noche para descubrir una propuesta diferente, relacionada con el mundo del tango.

Al compás del bandoneón, se escuchan letras compuestas por el típico lunfardo de los suburbios. A los clásicos como Sur, Cambalache o La Cumparsita, se sumaron modernas interpretaciones. Se trata de versiones más electro o rockeras, ejecutadas por bandas como Gotan Project, Bajo Fondo y Tanghetto.

Academias y milongas
Algunas personas llegan al país y disfrutan solamente de un buen espectáculo de tango. Pero muchas otras, buscan enseguida dar los ocho pasos básicos que constituyen esta danza. En la Ciudad, existen diferentes espacios en los que se enseñan desde los primeros movimientos hasta los más rebuscados saltos.

En las escuelas se enseñan diversas técnicas y estilos de tango. Y se contemplan también los diferentes niveles de aprendizaje. Las clases pueden ser grupales o individuales, y en el caso de que alguna persona quiera tomar lecciones para enseñar, hay semanas intensivas de trabajo.

En las milongas el baile se vive de otra manera. Son reductos en los que confluyen curiosos, principiantes y aficionados, tentados por la misma pasión. En estos espacios temáticos la experiencia se hace alrededor de la pista junto a los expertos bailarines.

Las propuestas de tango se desarrollan durante toda la semana, en su mayoría después de las 18 y hasta altas horas de la madrugada cuando se cansan los tacones. Algunas de estas milongas funcionan en las mismas confiterías donde por las tardes tomar un típico café porteño. Las entradas a los shows varían entre U$S 100 y 250 con cena incluida.(continúa)



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