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Esperando la Etapa Argentina del Tour de France
Circuito de altura por la magnífica San Juan
La provincia cuyana del imponente Valle de la Luna, ofrece un recorrido alternativo para quienes buscan extremas aventuras. A dos horas de la ciudad Capital, el Dique Cuesta del Viento invita a disfrutar el mejor windsurf del mundo. Para el relax posterior, un complejo termal cordillerano en los alrededores del Paso Internacional Agua Negra.

 

A la vera de altos picos nevados, profundos valles y extensos paisajes de aridez del Cuyo Argentino, la provincia de San Juan ofrece sobre el margen noroeste dos imperdibles tesoros en plena naturaleza, ideales para el descanso y quienes gustan de entretenidos desafíos durante las vacaciones. Un alternativo circuito de altura a través de la Ruta Nacional 150, donde es posible disfrutar de un particular clima cálido, con escasas lluvias y constantes días soleados. Recomendado para los amantes de los deportes náuticos y los expedicionarios de alta montaña.

Con la particularidad de ser una de las provincias elegidas para realizar la primera Etapa Argentina del Tour de France, invita el próximo fin de semana a disfrutar entre calles y rutas asfaltadas, una competencia ciclística que comenzará en la ciudad Capital, con la participación de unos 3 mil corredores nacionales y extranjeros, que atraerá una gran afluencia de turismo. Un entretenido atractivo deportivo, que se suma a la imponencia de los innumerables paseos y excursiones que ofrece San Juan.

La meca del windsurf
La primera parada de esta travesía de altura lleva al viajero hasta el Dique Cuesta del Viento, unos 180 kilómetros al norte de la ciudad Capital, donde apreciar un inmenso lago artificial que resalta por el turquesa de sus aguas transparentes. Una obra de aprovechamiento hidroeléctrico que ofrece todos los servicios al turista para disfrutar en medio del atractivo paisaje lunar, de diferentes actividades náuticas.
Considerado entre los mejores espacios del mundo para desarrollar windsurf, las condiciones del viento llegan a ser muy particulares, ya que la velocidad alcanza los 80 kilómetros por hora, levantando altas olas y obligando al visitante a esforzarse para mantenerse en pie. Un atrayente centro turístico, al que se llega luego de un recorrido por los departamentos de Iglesia y Jáchal, cuyo dique comenzó a construirse en octubre de 1986, para asegurar -entre otras cosas- el riego de 17 mil hectáreas productivas.
Sede de importantes campeonatos nacionales e internacionales de este ágil deporte náutico con vela, acapara la atención no sólo de los deportistas profesionales, sino de turistas y aficionados que llegan hasta las hermosas playas, donde encontrar paradores con servicios gastronómicos y de camping. Además, con la posibilidad de explorar los alrededores en apacibles cabalgatas, salidas de mountain bike, trecking o rafting por el caudaloso río Jáchal.
Dentro del lago, rodeado por altos picos que superan los 6 mil metros, sobresalen coloridos islotes perdidos que generan al espectador la sensación de estar ante una fortaleza sumergida, digna de las más extrañas fotografías por las mañanas cuando el viento todavía está adormecido. Pasado el mediodía, suelen aparecer ya las fuertes ráfagas que se forman por el embudo a través del cual ingresan al valle.(continúa)



 

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