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En busca del encanto en la naturaleza
Travesía por zonas protegidas de San Luis
AGENCIA TUR NOTICIAS (1 DE SEPTIEMBRE 2011).- Sol pleno y cálidas temperaturas invitan a recorrer los infinitos circuitos puntanos. Sobre el margen noroeste, la imponente Sierra de las Quijadas y las huellas de un pasado milenario. Del otro lado, una reserva de palmeras Caranday donde adquirir vistosas artesanías, saltar en parapente y degustar un imperdible chivito asado.


La pujante provincia de San Luis ofrece los 365 días del año la energía positiva que genera una placentera estadía entre las sierras, con caudalosos ríos, profundos valles y pequeños poblados cargados de historia. Representa dentro de la región de Cuyo, una escapada imperdible para quienes buscan entretenimiento, relax, aventura y diversión. Totalmente preparada en infraestructura gastronómica y hotelera para el viajero, es un destino de gran valor arqueológico y paleontológico, por atesorar, en su territorio, una de las áreas que componen la vistosa Ruta de los Dinosaurios junto al Parque Talampaya y el Valle de la Luna.

Pequeño Cañón del Colorado
El Parque Nacional Sierra de las Quijadas, creado en 1991 con el fin de proteger uno de los ecosistemas desérticos de Sudamérica, es un refugio actual para varias especies en peligro de extinción. Y alberga en su interior, no sólo las huellas de un pasado que se remonta millones de años atrás con el paso de los enormes reptiles, sino también la posterior llegada de variadas culturas aborígenes. Ubicado a 120 kilómetros de la ciudad Capital por la RN 147, con ingreso desde la localidad de Hualtrán, constituye con sus 150 mil hectáreas, una de las grandes postales que ofrece el extenso territorio argentino.

Muchos de los que ya caminaron entre sus elevadas y labradas paredes aseguran su parecido a un pequeño Cañón del Colorado. Con su imponente paisaje de muros estratificados en variados tonos rojizos, sorprenden sus acantilados, cornisas y terrazas, desde donde se puede observar antiguos testimonios, principalmente, de la cultura Huarpe. Es una especie de museo natural, en donde se proyectan las gigantes huellas de dinosaurios y se aprecian esculturas de arcilla trabajadas por la erosión del aire y el agua. Entre los hallazgos más importantes aparecen más de 20 hornillos utilizados en el pasado para la alfarería y la cocina.

Para los amantes del trekking existen diversas travesías con variados grados de dificultad y duración, las que se recomiendan siempre hacer con guías autorizados. Una de ellas parte desde el mirador que ofrece una panorámica completa del Potrero de la Aguada, y desciende hasta los sitios marcados por la prehistoria.  Otros de los imperdibles son los cerros El Portillo y El Mogote, que ofrece la posibilidad de acampar libremente con la presencia de una proveeduría, ya que en la zona no hay agua potable. En el fondo del anfiteatro corre uno de los cursos más importantes del lugar, pero sólo en épocas de lluvias. Al oeste, hay otros espejos que componen el Complejo de las Lagunas de Guanacache.(continúa)


 

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