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La tierra de las siestas obligadas
Descubriendo raíces de la cultura santiagueña
AGENCIA TUR NOTICIAS (01 DE SEPTIEMBRE 2011).- Festivales folclóricos, comidas típicas e ingeniosas artesanías hacen de este extenso territorio del noroeste argentino un lugar elegido para el descanso. Provincia destacada por fabricar los mejores bombos legüeros y criollos, alberga en sus entrañas un rico patrimonio histórico repleto de costumbres y tradiciones que sorprenden al viajero.

 

Integrada por atractivos parajes naturales, la provincia de Santiago del Estero invita al turista a recorrer un circuito alternativo por sus más profundas raíces, en donde se rescata gran parte de la idiosincrasia local. Alojados en míticas estancias, es posible desandar camino por estrechos senderos cargados de historia, así como participar de las actividades rurales que llevan adelante sus apacibles pobladores. Con jornadas que comienzan cuando se asoman los primeros rayos de luz, abundantes mesas de productos caseros y todo el folclore que caracteriza a estas tierras.

Con las marcas de un pasado que se remonta a la colonización, la mayoría de sus poblados mantienen aún rincones de un claro estilo colonial, pero también se supieron adaptar a la modernidad para ofrecer al viajero los mejores servicios hoteleros y gastronómicos. Valiosos museos, entretenidas peñas, aguas termales y coloridas ferias artesanales se suman a esta aventurera propuesta turística. Un sitio donde todo el año encontrará cálidas temperaturas y la típica costumbre local de conciliar unas horitas de sueño tras el almuerzo.

La más antigua
La Capital de Santiago del Estero alberga en su interior un rico patrimonio histórico, herencia de añejas culturas que se desarrollaron y convivieron a lo largo de todo el territorio. Protagonista de verdaderos tesoros que actualmente puede apreciarse en diferentes museos, se erige a orillas del río Dulce y se jacta de ser la ciudad más antigua de la Argentina. Con su arte a flor de piel, pueden verse también las más variadas expresiones artesanales en cuero, cestería, alfarería, platería y especialmente la fabricación de bombos e instrumentos musicales. Totalmente accesible para llegar por vía terrestre o aérea, su fundación se remonta al año 1553. Fue aquí donde se dirimió la gesta de la emancipación del dominio español, y reserva entre sus bienes más preciados tradiciones, mitos y leyendas que se transmiten de generación en generación. Para no perderse está el city tour por la Avenida Costanera; el Parque Francisco de Aguirre; la Catedral Basílica, que data de 1570; y, el Convento Santo Domingo.

Manos protagonistas
Tal como lo hicieron los antiguos pueblos originarios, en el territorio santiagueño también sus pobladores salieron adelante trabajando con los elementos que la misma naturaleza ofrece. El paso del tiempo demostró que muchas de estas tradiciones llegaron intactas hasta la actualidad como verdaderas recetas o dones. Tan sólo con caminar unas cuadras, podrá ver alguna de las innumerables ferias en las que se destacan productos a base de caña, lana, madera o mimbre, alejados de los moldes industriales. Se trata de una profunda filosofía de vida arraigada en el ser de esta provincia de sangre cantante, donde no podrá dejar de adquirir algún abrigado poncho, una elaborada canasta o los más ricos alfajores. Además, son imperdibles las guitarreadas, coplas y bailes alrededor del fogón. Un destino para disfrutar de la naturaleza y aventurarse en hospitalarias tierras, cuya estructura productiva depende también del algodón, la soja, el maíz y la cebolla, así como otras áreas de la ganadería.(continúa)



 

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