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Un punto de encuentro entre el público y los productores
Claudia Bachur, organizadora de Caminos y Sabores PDF Imprimir Correo electrónico
AGENCIA TUR NOTICIAS (24 DE AGOSTO 2011).- Buenos Aires se prepara para la séptima edición de la feria de alimentos típicos, artesanías y turismo más grande del país. Claudia Bachur, organizadora, asegura la presencia de más de 300 productores locales de toda la Argentina. Talleres de comida típica, invitados internacionales, bailes y música regional acompañan el recorrido por los caminos temáticos.

 

Del 14 al 18 de septiembre se realizará en el predio ferial La Rural de Buenos Aires la séptima edición de Caminos y Sabores, una feria de alimentos típicos, artesanías y turismo que se ha convertido en una referencia internacional al convertir un espacio expositivo en un verdadero mercado de productos regionales provenientes de toda la Argentina.

Según explica Claudia Bachur, organizadora del evento, la feria tiene tres pilares importantes: achicar la distancia entra la producción y el consumo,  el comercio justo y la sustentabilidad ambiental.

Como ingeniera agrónoma, Bachur trabajó en diferentes programas de desarrollo rural con pequeños productores. De esta experiencia surge la idea de organizar una feria de productos ya que, el principal problema que detectó, fue el complicado tema de la comercialización: “La idea –explica- fue armar una feria en Buenas Aires, una ciudad grande, y achicar la distancia entre la producción y el consumo, acercar a los productores con los consumidores, buscando volver al mercado de la feria tradicional, la feria callejera. Esa fue la idea básica: por un  lado traer a productores pequeños de todo el país a Buenos Aires y, por el otro, invitar al público de la ciudad y al turista a encontrarse con esa gente”.

La feria de los productores
Bajo la premisa del encuentro, esta séptima edición de la feria asegura la relación directa del visitante con los propios productores, no con sus representantes. “No es una feria de distribuidores”, insiste Bachur.

-¿De qué manera convencen a un productor pequeño, de Salta por ejemplo, a venir a la gran ciudad a vender su producto? Generalmente los pequeños productores no tienen esa iniciativa…
-Sí, es muy difícil. Lo que pasa es que nosotros trabajamos directamente con los organismos públicos y privados, entes gubernamentales y no gubernamentales, que apoyan a los productores para que vengan. Nosotros armamos toda la feria, tratamos de cobrar un precio por stand accesible, pero muchos de ellos no pueden pagar el stand, ni el ómnibus, ni el hotel, ni tienen plata para producir toda la mercadería para vender. Entonces se trabaja con los organismos. Desde la primera feria trabajamos con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, con la Secretaría de Agricultura de la Nación, con los ministerios de producción  de las provincias…, y vamos directo a trabajar con los productores que ya están asistidos por los programas de los organismos de las provincias y lo único que les falta es vender lo que hacen.

-El gran apoyo para los expositores, viene entonces de las instituciones…
-En el primer año la mayoría vinieron apoyados por instituciones, luego se da un fenómeno interesante y es que algunos ya vienen solos. Un expositor vino por una provincia y a los dos o tres años decide que está en condiciones de pagarse el stand. En estos años hemos sido testigos del crecimiento de un montón de expositores. Algunos crecen tanto que ya no vienen más a Caminos y Sabores.

-¿Cuáles han sido las experiencias más gratas a lo largo de seis años de la feria?
-El primer año tuvimos 100 expositores, ya fue una exposición importante. La primera sorpresa fue ver la convocatoria enorme del público a la feria y ver que los expositores se quedaban sin mercadería. Luego, en el tercer año, fue ver la participación de representantes de todas las provincias de Argentina. Después, lo que te sorprende es que vos llegás a hacer una presentación de Caminos y Sabores, a una embajada por ejemplo, y la persona que te está escuchando dice “no me cuente nada yo voy todos los años a su feria”. Eso es una gran satisfacción.


Producto y territorio

- ¿Cómo es la distribución de los “caminos” en la feria?

- En general, la presencia de las provincias en las ferias en Argentina, y en todo el mundo, funciona con un stand poli-rubro: está el señor que hace los alfajores y el que construye la maquinaria agrícola. Nosotros lo que propusimos fue un mercado. Hay varios stands institucionales que están fuera del mercado, donde no se puede vender nada. Los gobiernos provinciales pagan los stands, pero los stands son de los productores. Esa una novedad de Caminos y Sabores. Habrá 10 stands institucionales pero 350 de productores. Esos están organizados por “caminos”, recorridos temáticos: quesos, frutos de la tierra, artesanías, turismo.

-Cada producto busca arraigar su identidad territorial y mostrarse al mundo ¿de qué manera la feria concibe esta mezcla de identidad con expansión? ¿Cómo se hace para que el concepto sea coherente?
-Lo que tratamos de hacer es que los productos estén identificados con el territorio, que tengan algo que ver con los que se produce en el territorio, que no sea descolgado. Cuando se analizan las economías regionales hay productos que son clásicos de una zona: seguro que el señor que trae el dulce de frambuesa viene de la Patagonia. Hay un trabajo interesante del equipo y del comité  que selecciona de la mejor manera a los expositores, si bien los productores están en el marco de algún proyecto de las instituciones, es decir, ya hay una preselección. De todas maneras hay un trabajo de remarcar el concepto: el producto tiene que venderse con el territorio.

-¿Cuál es el aporte de la feria al turismo nacional?
-Promocionamos los lugares, no sólo desde el punto de vista de los paisajes, sino desde los alimentos y la  artesanía. En eso tenemos un concepto técnico: la gente que ya fue a un lugar y tiene la añoranza de un sabor, lo encuentra en el recorrido, y, si no lo conoce, lo descubre. Es una feria que promociona el destino aunque no lo haga desde el punto de vista del turismo concreto, sino en el imaginario de la gente.

-¿Está más relacionada a lo sustentable que a lo contemplativo?
-Totalmente. Analizando el tema del turismo, cada vez hay más búsqueda del turismo relacionado a los alimentos y a la gente. Si vos mirás las publicaciones europeas y americanas, ya no hay mas revistas de sólo turismo, hay gastronomía, arte, está todo mezclado. Las rutas turísticas son otras, no vas a un lugar por el lugar en sí. Alrededor de a comida hay un trabajo antropológico y social que tiene que ver con las personas del lugar. De eso se trata de Caminos y Sabores, vos te encontrás con la gente, no con una empresa o marca, sino con el productor.



Pequeñas historias, grandes satisfacciones
Para el equipo de organizadores de Caminos y Sabores, la mayor satisfacción, y el objetivo del evento, es promocionar a los productores de las regiones, propiciar redes y colaborar con el mercado rural. “Las ferias, por lo general, son traccionadoras de cosas –alega Bachur- entonces lo que pasa en Caminos y Sabores es muy fuerte, se armó un camino que va más allá de la feria, lo hacen los protagonistas que son los productores”.

La satisfacción también está en las historias de vida y testimonios de pequeños productores que luego cuentan los resultados de su presencia en el evento, lo que se traduce en promoción, relaciones con otros fabricantes del sector, reconocimiento local y nacional, incluso créditos. Para Claudia Bachur es un logro: “Caminos y Sabores es un punto de partida, la idea no es que los productores dependan de la feria, si no que crezcan y ellos vayan generando sus caminos comerciales”.

Un trabajo arduo de todo el año contempla la posible itinerancia de la feria. Aunque este año se realizó en Mar del Plata, los organizadores de Caminos y Sabores esperan “la la situación ideal” para organizarla en otras provincias argentinas o, incluso, fuera del país. Por los momentos, se trabaja fuerte en la promoción internacional y la participación de países invitados.



Novedades 2011

Un taller de alimentos típicos. Se están convocando cocineros para hacer charqui, harina de mandioca, salame…
La feria también tiene una cocina muy concurrida donde todo el tiempo se trabaja la comida típica y regional.
La participación de chef latinoamericanos invitados.
La  plaza central donde habrá música y bailes típicos.

 

 

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