Banner
En el límite con Chile y Bolivia
Viaje al corazón de la Puna jujeña
AGENCIA TUR NOTICIAS (17 DE AGOSTO 2011).- Con imponentes paisajes de altura e inquietante silencio, esta región del Norte argentino invita a realizar un apacible circuito por numerosos parajes de rústica belleza y simplicidad. Cargados de historia, conservan las huellas del pasado en antiguas iglesias y edificaciones. El recorrido asciende por la Cuesta de Lipán y pasa por Laguna de Pozuelos.



Inmaculadas salinas, extensas lagunas custodiadas por altos picos cordilleranos y verdes oasis que matizan los imponentes relieves desérticos componen la deslumbrante Puna jujeña, en el extremo noroeste del país al límite con Chile y Bolivia. Un circuito que lleva al viajero hasta los tiempos precolombinos para descubrir los rasgos de un pasado que se mantiene muy presente en un conjunto de pequeños poblados, alejados aún de toda modernidad. Áreas tranquilas y pintorescas, donde abundan las casas en barro, piedra y paja, y donde las costumbres milenarias siguen siendo respetadas. Imperdibles postales para renovar energías, degustar sabores regionales, participar de festividades locales y adquirir coloridas artesanías.

Un pasado minero
Uno de los poblados preferidos de la región es Susques, al que se llega tras un desafiante recorrido por la Cuesta de Lipán y un paseo impactante por las Salinas Grandes. Ubicado en el fondo de una pequeña hoya a más de 3700 metros de altura, lo protegen salitrosas mesetas repletas de cardones, queñoas y tolas que contrastan con el rojizo de sus tierras. Considerado uno de los más antiguos de la Puna está conformado por unas escasas cuadras, callecitas angostas y bajas construcciones. Muy cerca del Paso Internacional de Jama, es un portal a la Cordillera de los Andes, inmerso en condiciones climáticas extremas. Preparado con infraestructura hotelera y gastronómica para recibir al visitante, su principal atractivo es la antiquísima Iglesia Nuestra Señora de Belén, construida a fines del siglo XVI y ambientada con pinturas cuzqueñas. Incluso, las campanas que vibran en su torre fueron traídas desde Chuquisaca. Actualmente, los pobladores del lugar crían llamas y cabras, aunque en el pasado este fue un importante centro minero. En los alrededores es recomendable un paseo por la Salina de Olaroz, el Salar de Caucharí y la Quebrada del Taire, dónde obtener una de las mejores panorámicas.

Riqueza arqueológica
Siguiendo camino es posible adentrarse en el poblado de Yavi, casi dormido en el tiempo con su aspecto añejo y apacible, se ubica cerca de la frontera con Bolivia. También compuesto por edificaciones en caña, barro y paja a los fines de soportar las más fuertes heladas, genera una sensación de vasta desolación que lo hace aún más bello. Surcado por el río que lleva su nombre, a diferencia de otras áreas más desérticas posee verdes extensiones que lo llevaron a ser calificado como oasis de la Puna. Rodeado por yacimientos arqueológicos que recuerdan el pasado, también es protagonista de atractivos como la Capilla de San Francisco terminada en 1690; la Casa del Marqués, donde funciona una biblioteca y un museo; la Laguna Colorada; Yavi Viejo, en una zona conocida como El Angosto; y el Museo de Antigales.(continúa)


 

Para acceder a la nota completa solicítela a través de info@turnoticias.com.ar

 

 

 

 

 

No tiene derechos para añadir comentarios