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Patrimonio geológico y paleontológico de la Humanidad
Un viaje al pasado por el Valle de la Luna

AGENCIA TUR NOTICIAS (01 DE JUNIO, 2011).- Poseedor de las más extravagantes formaciones, un destino imperdible donde descubrir que nada en la historia queda en el olvido. Un rincón donde conectarse con la ciencia para entender el origen del mundo. Desde la era de los dinosaurios hasta el surgimiento de la Cordillera de los Andes.

 

Si alguna vez soñó con recorrer las tierras donde habitaron los más antiguos reptiles que por cientos de años gobernaron el mundo, deberá hacer un recorrido por el Parque Provincial Ischigualasto, en el margen noreste de la provincia de San Juan. Un extraño paisaje totalmente desértico donde apreciar el paso del tiempo y los restos pétreos de un lago repleto de vegetación. Se trata de 60 mil hectáreas protegidas, caracterizadas por enormes y caprichosas formaciones arcillosas, donde la naturaleza dejó su sello tras un choque de placas que dio origen a los picos más altos que nos separan del vecino país de Chile.


De gran riqueza geológica y paleontológica se lo conoce como el Valle de la Luna, porque antiguos relatos aseveran que es allí donde se posa el más lindo y brillante astro de las noches. Casi al límite de la provincia de La Rioja, junto al Parque Nacional Talampaya, fueron declarados por la UNESCO Patrimonio Natural de la Humanidad.
El acceso es sólo terrestre, hay combis y ómnibus charter para quienes no tienen vehículo propio, y siempre acompañan guías especializados que ayudan a entender cómo es que los colores de las piedras, sus líneas o rasgos pueden indicar la evolución del tiempo. Entre las opciones, hay salidas que duran entre tres o cuatro horas, con paradas intermedias y entretenidas caminatas, recorridos en bicicleta y paseos que comienzan al atardecer, los días de luna llena. Ideal para los retratos, ya que por la salinidad de los suelos y el reflejo blanquecino ofrecen un escenario de natural iluminación. La mejor época para ir es el invierno.

El juego de las similitudes
Durante los 40 kilómetros que conforman este valle es posible encontrar raras formaciones que por sus características recibieron distintos nombres. La primera parada será en cercanías de “El Gusano”, donde apreciar sedimentos muy finos, grises y negros, que remontan a la existencia de un espejo de agua. Subiendo en el tiempo a través de “Los Rastros” se llega al “Balcón del Valle Pintado”, donde están las rocas de mayor riqueza. El recorrido sigue por el “Mapa de San Juan” y “Los Vagones”, para desembocar en la clásica “Cancha de Bochas”, y caminar hasta “La Esfinge”. En lo más alto, el imponente “Submarino”, desde donde se ve “La Hoyada”. Más adelante, “El Hongo” con una erosión diferencial entre su base y su techo. Y para destacar: el “Paisaje Lunar” y el Cerro Morado de unos 1400 metros, que se parece a un aborigen acostado. Finalmente, las más jóvenes están en la zona conocida como “Los Colorados”.(continúa)



 

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