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Salinas Grandes entre Salta y Jujuy
Un inmenso espejo de sal en el Norte argentino
AGENCIA TUR NOTICIAS (29 DE JUNIO 2011).- En pleno corazón del Norte argentino, una de las más bellas extensiones blancas con esporádicas tonalidades turquesas e innumerables reflejos nítidos. Donde sorprenderse y aprender sobre la industria de este mineral. Para obtener una postal única y preguntarnos cuán sorprendente puede ser la vida.

 

Los efectos que puede producir la naturaleza ante miradas atentas y ojos intrépidos en constante movimiento son impredecibles. Y uno de los que resultará prácticamente onírico es el que produce una excursión por las Salinas Grandes, en la provincia de Jujuy, muy cerca del paso fronterizo de Jama que conecta con Chile. Se trata del tercer salar más grande de Sudamérica con una extensión mayor a las 12 mil hectáreas a cielo abierto. Una de las áreas más blancas que puedan encontrarse y con una textura que será necesario apreciar de cerca para comprender, de robusta dureza.

Una excursión obligada durante un recorrido por el Norte del país y la vistosa Quebrada de Humahuaca. Situada a unos 190 kilómetros de la ciudad Capital, logrará captar la atención de los visitantes de todas las edades y despertará gran creatividad al tener cámara en mano. Una inmensa depresión totalmente despoblada que se vuelve aún más atractiva si unas horas antes llovió. Donde sólo residen los artesanos que trabajan este mineral y le ofrecerán objetos delicadamente tallados con picos y hachas.

Si bien el acceso es relativamente fácil, subiendo cuesta y serpenteando hasta superar los 4100 metros, también son numerosas las agencias que en Salta o Jujuy le ofrecerá esta propuesta por entre 50 o 100 dólares. En caso de hacerlo de forma particular, es importante cargar suficiente combustible, llevar alimentos por las dudas -aunque en el área hay un restaurante-, oscuros lentes de sol para proteger la vista y calzados livianos para chapotear en este verdadero espectáculo para los sentidos.

La explosión que le dio vida
El origen de las Salinas Grandes, escasamente más pequeñas a las de Uyuni en Bolivia y las de Arizaro en Salta, se remonta a entre 5 y 10 millones de años, cuando la cuenca se cubrió por completo de aguas  provenientes de un volcán. La paulatina evaporación de este líquido y sus componentes, es lo que dio posterior forma a este salar que posee una costra cuyo espesor promedio es de 30 centímetros y resiste el peso de vehículos hasta camiones medios. Según las explicaciones científicas, estaremos parados ante un sedimento químico-evaporítico que a su vez se divide en tres tipos de zonas: la salina poligonal, las eflorescencias salinas y la limosa. Quienes explicarán los secretos de extracción y los procesos para su industrialización, son los mismos obreros que permanecen en el lugar y reciben al visitante con toda amabilidad. A simple vista, todo parecerá lo mismo. Pero cada área fue seccionada en arbitrarios hexágonos que se extienden a la vera de la RN 52 por la que se accede y oficia como única alteración. El silencio es prácticamente total y cada paso al avanzar sonará crocante a los oídos.(continúa)



 

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