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Vinos, dinosaurios y paisajes cordilleranos
El Cuyo argentino a través de la emblemática Ruta 40
Uno de los circuitos más atrapantes de la Ruta Nacional 40, que recorre más de 5 mil kilómetros de la Argentina, es el que atraviesa la región de Cuyo. Las provincias de Mendoza, La Rioja y San Juan, sorprenden al viajero con los mejores Malbec del país, el Parque Nacional Talampaya y el Valle de la Luna.

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La Ruta Nacional 40 se transformó en los últimos años en uno de los productos turísticos más buscados de la Argentina por los extranjeros. El circuito de este mítico camino alcanza los 5.200 kilómetros de extensión a lo largo de la Cordillera de los Andes y atraviesa las regiones de Cuyo, Norte y Patagonia. En total, transita por 11 provincias, una veintena de Parques Nacional y Reservas, 13 grandes lagos y salares, y al menos 5 áreas declaradas por UNESCO Patrimonio Natural de la Humanidad.

El recorrido total de la Ruta Nacional 40 permite al turista descubrir las diferentes geografías, culturas y paisajes que componen el territorio argentino, con la posibilidad de sumar actividades de aventura, salidas de pesca deportiva, visitas a los mejores centros de esquí del país, paseos culturales, religiosos y rurales, y la degustación de los platos típicos que integran cada una de las gastronomías regionales, acompañados en toda ocasión por exquisitos vinos de etiqueta nacional.

Cabo Vírgenes, en la provincia de Santa Cruz, constituye el kilómetro 0 de este camino que asciende a más de 5 mil metros de altura sobre el nivel del mar y tiene su punto final en la ciudad jujeña de La Quiaca, al límite con el vecino país de Bolivia. El tramo que descubre la región de Cuyo es el intermedio y recorre en total unos 1300 kilómetros entre las provincias de Mendoza, La Rioja y San Juan, distinguidas a nivel mundial por su gran producción vitivinícola y sus innumerables atractivos naturales.

 

 

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