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18 de mayo, Día Internacional de los Museos
La Argentina celebra la memoria histórica
Celebrado desde el año 1977, el Día Internacional de los Museos es una oportunidad para destacar el trabajo de la conservación histórica, concepto inherente a valores tan relevantes como memoria e identidad. El lema de este año será “Museos en un mundo cambiante. Nuevos retos, nuevas inspiraciones”, un análisis del rol que cumplen estas instituciones en la dinámica sociedad moderna.

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Con diferentes eventos organizados desde el viernes 18 hasta el domingo 20 de mayo en distintos puntos del país, los museos argentinos celebrarán su día. En algunas ciudades abrirán sus puertas al público de forma gratuita, en otras se organizaron actividades especiales. El objetivo es cultivar la memoria histórica, fiel reflejo de la idiosincrasia local. Los museos temáticos, como los arqueológicos, automovilísticos, o los especializados en hielo o vino, son un invaluable registro de una cultura en constante movimiento, y una excelente oportunidad para conocer la historia argentina desde adentro.

Posicionados algunos en escenarios de impactante belleza natural, otros brillan inmersos en cosmopolitas urbes. Se trata de pequeñas salas construidas a base de grandes esfuerzos, antiguas casas pueblerinas que fueron cuna de famosos personajes y modernas edificaciones dotadas con equipamientos de última tecnología. Un amplio abanico de opciones, por las más variadas propuestas temáticas llevan a caminar entre barricas de roble, pistas de baile, hielos continentales y viejos autos. En general las entradas son menores a U$S 10 y suelen organizar de vez cuando cursos y talleres, así como charlas y ciclos especiales.

Raíces que trascienden
Albergue de milenarias tradiciones y sede de culturas precolombinas, la región Norte del país ofrece al viajero en Tafí del Valle, provincia de Tucumán, un Museo de Mitos y Leyendas, para descubrir la profunda relación que los hombres mantenían con el viento, la tierra y las estrellas. Está compuesto por numerosas esculturas, pinturas y relatos vinculados a creencias populares, y posee extravagantes imágenes como la de Yastay -padre de los animales- representado por un ser humano con patas de guanaco. Además, libros, un fogón de cuento, sala de proyecciones y una enorme vasija con artesanías locales para la venta.

 

 

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