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Albergue natural para una majestuosa ave
La Rioja: Hipnótico viaje a la Quebrada de los Cóndores
Ecología

AGENCIA TUR NOTICIAS (22 de junio de 2011).- Un recorrido tentador para desafiar la montaña en busca de las majestuosas aves que allí anidan, ascendiendo por estrechos y serpenteantes senderos.

Tierra de históricos caudillos  como Facundo Quiroga y Vicente “Chacho” Peñaloza, invita al visitante en la región cuyana del país a desandar camino por impactantes regalos de la naturaleza y escenarios mágicos que aún se mantienen al resguardo de la modernidad. A la misma altura que Laguna Brava y Parque Nacional Talampaya, la Reserva Natural Quebrada de los Cóndores logró posicionarse hace un tiempo como un atractivo por excelencia para quienes pisen suelo riojano. Sobre el vértice sur de la provincia, se encuentra a unos 150 kilómetros de la ciudad Capital, donde encontrará alojamiento y servicios.

Una agradable manera de ponerse en contacto con la naturaleza, y desentrañar también la idiosincracia de estos lares donde la tradición y las costumbres se mantienen arraigadas. Es posible participar de prácticas campestres, descansar en un entorno de completa armonía, hacer trecking, pesca deportiva, safaris fotográficos y cabalgatas, así como degustar dulces caseros, cabritos asados y panes recién horneados. Siempre con la reserva y amabilidad que caracteriza a los lugareños.  Ideal para una excursión diaria, con la posibilidad de contratar guías, hacer noche en un puesto rural o incluso en la montaña.

Vuelos mágicos
El gran valor de esta área lo aportan los gigantes del cielo. Uno de los pocos sitios donde tras caminar un poco más de dos horas en ascenso por la Sierra de Los Quinteros es posible apostarse y ver entre 20 y 40 cóndores andinos que deslumbran -sin distinguir edad- con fugaces aleteadas y extensos planeos. Llegando a medir más de tres metros con las alas abiertas, sólo se logra dimensionar el tamaño una vez que vuela sobra nuestras cabezas. Es fácilmente distinguible a la distancia por su pelaje oscuro y brillante. Si bien es una especie que a nivel mundial está al borde de la extinción, logró aquí encontrar un albergue natural donde se lo protege. Puramente carroñero, puede alcanzar velocidades de hasta 150 km/h. Según cuenta la leyenda, es un animal que forma pareja de por vida y en caso de morir uno de ellos el otro se arroja con vehemencia para quitársela. En esta misma zona, algunos de los que están heridos permanecen en cautiverio -aunque en su hábitat natural- y lograron ya tener cría. (Continúa)

 

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