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Conociendo raíces y revalorizando culturas
Comunidades aborígenes en primera persona
Cultura

El etnoturismo constituye una propuesta diferente para acercarse a las costumbres de pueblos originarios que mantienen vivas sus raíces en el país. Una forma de aprender prácticas ancestrales y valores inalterables, degustar platos típicos y comprender la naturaleza. Con salidas de caza y pesca, visitas a museos y antiguos fuertes. 

Tantas son las clases de turismo como extravagantes viajeros existen en el mundo, variando no sólo sus gustos o preferencias, sino también el poder adquisitivo, el interés de plantear una estadía diferente y la necesidad de salir por completo de la vida cotidiana. En este sentido, una de las opciones que con el correr de los años tomó verdadero auge es el etnoturismo, cuya principal propuesta consiste en adentrarse en algunas de las más de mil comunidades indígenas que existen a lo largo de la Argentina.


Una interesante alternativa que tiene por objetivo compartir las actividades cotidianas de caza, pesca, elaboración de comidas y artesanías, muy distantes de la agitada vida que caracteriza a las grandes urbes. Alejados -la mayoría de ellos- de todo tipo de tecnología por elección, plantean una revalorización de las culturas ancestrales, que trascendieron de generación en generación vía oral.


Ideal para mantener un auténtico encuentro con estos protagonistas de la historia frente a una cálida fogata, al resguardo de las estrellas, en medio de la selva, a bordo de una canoa o en la cima de un cerro. Para entender la diversidad y valorizar la naturaleza, en una relación distinta con la tierra y los astros. Distinto al turismo convencional o estandarizado, propone una mirada retrospectiva hasta hace más de 12 mil años cuando el país fue habitado por los primeros pobladores indígenas. Identidades ancestrales con inalterables valores que incluyen el sentido comunitario de la vida, el respeto por animales, plantas, ancianos y niños, así como la omnipresencia de la espiritualidad y lo sagrado.


Artesanías y platos típicos del Norte
La más tentadora de las invitaciones es recorrer los territorios originarios, donde los mismos jefes de las comunidades permiten a los turistas conocer sus costumbres. Las provincias de Salta, Jujuy, Formosa y Chaco albergan la mayor cantidad de estos poblados entre kollas, tobas, wichís, pilagás, mocovíes y chulupíes. Las opciones son muchas y variadas. En la Quebrada de Humahuaca -declarada Patrimonio de la Humanidad- un grupo de familias alojan a los visitantes. Otro de los recorridos imperdibles incluye un paseo por la ruta 34 y otro que conduce hasta San José de Yucui, cerca de Tartagal, donde encontrar un comedor temático de los chiriguanos para degustar platos típicos y bebidas, como la chicha. (continúa)


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