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Reservas naturales, deportes y descanso en el centro argentino
Ecología y tradición gauchesca en La Pampa
Ecología

AGENCIA TUR NOTICIAS (15 de junio de 2011).- Situada estratégicamente en el centro mismo del país, La Pampa oficia como puerta de entrada a la encantadora Patagonia. Un destino donde aprender las prácticas rurales, disfrutar el verdadero silencio, así como disponerse a la aventura. Poseedora del Parque Nacional Lihuel Calel, se destaca por su excelente infraestructura y hospitalidad.


La Pampa es una extensa y joven provincia argentina que en los últimos años logró posicionarse en cuanto a promoción del turismo sustentable, apuntado a la preservación y apreciación del medio ambiente. Es por ello, que invita a sus visitantes todo el año para ser parte del costumbrismo gauchesco. El principal atractivos es alojarse en pintorescas estancias, donde podrá sentir la verdadera vida de campo, ya sea arreando ganado, participando de las yerras, ordeñando vacas y por las noches un chirriante asado con cuero y una guitarreada alrededor del fogón.

Ideal para una escapada donde encontrarse con la naturaleza virgen, desconectarse de las ocupaciones, y pasar unos días de paz y absoluta tranquilidad. Despertarse con el sonido de los pájaros, salir a caminar por senderos y lomadas, y conocer ámbitos únicos que ofrecen estas tierras áridas, desde un monte de jarrillas, pasando por el Valle Argentino, los salitrales y el exclusivo bosque de caldenes. Un viaje con la posibilidad de hacer travesías 4x4, campamentismo, avistaje de aves y fauna, y un desafiante vuelo en parapente.

Cabecera de la hermosa Patagonia
Como puerta de la Patagonia comprende un radio de 700 kilómetros. La zona este es las más poblada y productiva, sede de los más importantes centros turísticos por la que cruzan rutas pavimentadas en buen estado con un amplio acceso aéreo. Caracterizada por una geografía muy particular, posee entre sus encantos el Parque Nacional Lihuel Calel, histórico reservorio de flora y fauna autóctona, cuyo nombre mapuche significa “sierras de la vida”. De acceso totalmente gratuito las 24 horas, combina leyendas, religión y naturaleza. Se trata de casi 10 mil hectáreas con un sorprendente microclima, que hace millones de años fueron arrasadas por lava volcánica. La vegetación es semidesértica y de estepa, entre cactus, gramíneas y líquenes. También hay maras, ñandúes, vizcachas y unas 150 especies de aves. Uno de los circuitos lleva a la cima del Cerro de la Sociedad Científica y otro al Valle de las Pinturas, con antiguos grabados rupestres, último refugio del cacique Namuncurá. Se realizan actividades de trecking, mountain bike, escaladas y safaris fotográficos, entre otros. Se ingresa por la RN 152 y dista unas 220 kilómetros de Santa Rosa, capital de la provincia. Cerca de la entrada está la hostería Zapata, con bungalows y restaurante.(continúa)


 

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