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El destino turístico más importante de Río Negro
Bariloche, una ciudad chocolatera por excelencia
Utilizado hace más de 500 años como afrodisíaco y energizante, el chocolate es hoy un producto cultural ineludible para degustar y llevar en la Capital de los Lagos de la Patagonia. Elaborados artesanalmente, tientan al viajero con su aroma, texturas y sabores. Un museo temático relata los orígenes y procesos del cacao.

 

Protagonista de una historia que se remonta a culturas aborígenes que se desarrollaron en México y sus alrededores hace más de dos mil años, luego de varios procesos y transformaciones el chocolate logró posicionarse en la ciudad de Bariloche, provincia de Río Negro, como uno de los productos turísticos más importantes de la denominada Capital de los Lagos patagónicos.

Culturalmente instalado en la urbe desde mediados del siglo XX, el chocolate, y todos sus derivados, se ubica como uno de los más destacados embajadores de Bariloche a nivel mundial, junto a la nieve, lagos y montañas cordilleranas. Un sabor gourmet, que en tierras sureñas de la Argentina se conjuga con corderos asados, truchas, salmones, fondues y ahumados.   

Todo turista que pasa por el centro comercial de Bariloche o, incluso, por la base del cerro Catedral -uno de los centros de esquí más importantes de Sudamérica- ha degustado algunas de las miles de variedades y sabores de chocolates que los locales ofrecen de manera gratuita. Y es que solamente en esta ciudad sureña se producen 1.200 toneladas al año por un valor que ronda los 30 millones de pesos.

Tanto el oleaje de inmigrantes europeos especializados en este tipo de recetas como la necesidad de calmar el frío con abundantes calorías, hicieron que Bariloche, a orillas del lago Nahuel Huapi, desarrollara al menos tres fábricas elaboradoras de materia prima y otras veintena de emprendimientos que adquieren chocolates de reconocidas marcas para elaborar sus propias especialidades.

La calidad fue la gran conquista. El chocolate en rama es uno de los protagonistas y figura entre los más solicitados por el turismo. En tanto, hay variedades como marroc, mousse o al estilo suizo, y rellenos con cerezas, almendras, cereales, menta, licores o dulce de leche. En cuanto a las formas hay barras o llamativas formas, entre ositos, conejos, autos, celulares y los clásicos huevos de pascua.

Los orígenes de una exquisitez
Según cuenta la leyenda, el cacao fue robado por el Dios del Viento para salvar al pueblo azteca del hambre. Más conocido entonces como Kakawa o el “alimento de los dioses”, las semillas de este árbol -que sólo crece en las regiones cercanas a la línea del Ecuador- dieron lugar a una bebida espumosa y embriagadora que los aborígenes mezclaban con miel, pimienta y otras esencias. (continúa)



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