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Turismo alternativo en diferentes regiones
Recorriendo Argentina en parapente
Desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, pasando por la Costa Atlántica y la imponente Cordillera de los Andes, la Argentina ofrece infinitos cerros y lomadas para el parapentismo. Para aprendices y aficionados, el extenso territorio ofrece excelentes escenarios con sus variantes climas. Además, la posibilidad de conjugar el destino con otros paseos, platos típicos y encantos que caracterizan a estas tierras.



El parapentismo es una de las pocas actividades extremas aptos para todos. No hay que ser un experto para levantar vuelo y apreciar increíbles paisajes desde el aire. En Argentina, durante todo el año hay posibilidades de ponerse alas y saltar ya que en todo su territorio existen infinitos cerros y lomadas para la práctica de este deporte.

La fisonomía de las tierras y las corrientes que caracterizan al suelo argentino ofrecen escenarios contrastados donde se puede hacer parapentismo. Es un deporte, que si bien puede caracterizarse como extremo, es apto para todos aquellos que deseen correr unos metros, saltar y levitar por increíbles paisajes desde una óptica que solo se conocerá una vez arriba.

Si bien Tucumán y Córdoba son por excelencia las elegidas para estas prácticas -donde se desarrollan incluso competencias a nivel mundial-, la mayoría de las provincias ofrecen cerros, acantilados y lomadas, donde aficionados y aprendices podrán vivir esta experiencia. Algunas más preparadas para el desarrollo de la actividad como complemento turístico, y otras con pistas especialmente preparadas por la naturaleza o el hombre para los exploradores de los cielos.

En el corazón del país
Una de las provincias donde más espacios hay para practicar este deporte es Córdoba, provincia ubicada en el corazón del país, caracterizada por sus serranías, el cántico de sus pobladores y las exquisitas picadas, dulces, vinos y cabritos.

Entre los más conocidos están:
El Mirador Alfajores, en las Altas Cumbres.
Niña Paula, en el parador Río de los Sauces, a unos 25 kilómetros de Mina Clavero, donde las condiciones climáticas son muy buenas y es muy usual girar térmicas con algún cóndor.
Otros de ellos son Puesto Pedernera, a 75 kilómetros de la Capital.
Las Gemelas, en Capilla del Monte.
El Cerro La Campana, en La Calera, con un desnivel de 80 metros.

El más concurrido es, sin dudas, Cuchi Corral, en La Cumbre. Sede del Mundial en 1999 y varias veces del Campeonato Argentino de Aladeltismo. Con su propio microclima y una actividad térmica que permite alcanzar techos de más de 3 mil metros de altura. También el Cerro La Banderita, en La Falda; La Cruz, en San Clemente, muy cerca de la Quebrada del Condorito; La Mesilla, en Villa Alpina, dentro del Valle de Calamuchita; y, los cerros El Buscado y El Tetita, en Villa del Dique. (continúa)



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