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Turismo alternativo en Argentina
Parapente: La adrenalina y el placer de levitar

AGENCIA TUR NOTICIAS (10 DE MAYO 2011).- Hay pocas actividades extremas aptas para todos. Y el parapentismo es una de ellas. No necesariamente es preciso ser un experto para levantar vuelo y apreciar increíbles paisajes desde el aire, como si por un instante nos convirtiéramos en un cóndor. Infinitos cerros y lomadas existen para este deporte, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, pasando por la Costa Atlántica y la imponente Cordillera de los Andes. 


La fisonomía de las tierras y las corrientes que caracterizan al suelo argentino ofrecen escenarios contrastados donde se puede hacer parapentismo. Es un deporte, que si bien puede caracterizarse como extremo, es apto para todos aquellos que deseen correr unos metros, saltar y levitar por increíbles paisajes desde una óptica que solo se conocerá una vez arriba. Si bien Tucumán y Córdoba son por excelencia las elegidas para estas prácticas -donde se desarrollan incluso competencias a nivel mundial-, la mayoría de las provincias ofrecen cerros, acantilados y lomadas, donde aficionados y aprendices podrán vivir esta experiencia. Algunas más preparadas para el desarrollo de la actividad como complemento turístico, y otras con pistas especialmente preparadas por la naturaleza o el hombre para los exploradores de los cielos.

El parapentismo es una actividad relativamente moderna. Comenzó a ejercitarse ya a fines del siglo XX con paracaídas abiertos que luego se convirtieron, con los nuevos diseños aerodinámicos, en verdaderas alas que permiten literalmente elevar los pies del suelo y embarcarse en un viaje, donde la adrenalina estará a flor de piel. Disfrutar de la brisa del viento y de panorámicas, que no pueden retratarse en su totalidad con una cámara fotográfica. Para sentirlo -dicen los expertos- es necesario vivirlo. Los que recién empiezan, pueden experimentarlo en los denominados vuelos tándem o biplaza que cuestan alrededor de 100 dólares.

Las mecas del parapente
Una de las provincias donde más espacios hay para practicar este deporte es Córdoba, tierras caracterizadas por las serranías, el cántico de sus pobladores y las exquisitas picadas, dulces, vinos y cabritos. Entre los más conocidos están el Mirador Alfajores, en las Altas Cumbres; Niña Paula, en el parador Río de los Sauces, a unos 25 kilómetros de Mina Clavero, donde las condiciones climáticas son muy buenas y es muy usual girar térmicas con algún cóndor. Otros de ellos son Puesto Pedernera, a 75 kilómetros de la Capital; Las Gemelas, en Capilla del Monte; y, el Cerro La Campana, en La Calera, con un desnivel de 80 metros. El más concurrido es, sin dudas, Cuchi Corral, en La Cumbre. Sede del Mundial en 1999 y varias veces del Campeonato Argentino de Aladeltismo. Con su propio microclima y una actividad térmica que permite alcanzar techos de más de 3 mil metros de altura. También el Cerro La Banderita, en La Falda; La Cruz, en San Clemente, muy cerca de la Quebrada del Condorito; La Mesilla, en Villa Alpina, dentro del Valle de Calamuchita; y, los cerros El Buscado y El Tetita, en Villa del Dique. El desafío puede incluir días de playa, un clavado en las profundas ollas de los ríos, un paseo por los teatros de Carlos Paz o pesca deportiva en los embalses.

La otra meca se encuentra en Tucumán, el Jardín de la República, tierra de grandes artistas como Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui, así como de imperdibles empanadas y vinos. Repleta de valles y cerros, invita a ser vista también desde el aire. Allí, se atesora una de las mejores bases de América Latina. Loma Bola, en las sierras de San Javier, a solo 30 minutos de la ciudad Capital, donde también se practican trecking, cabalgatas, mountain bike y senderismo. Sede de la Copa del Mundo en 2007, donde en el Club “Los Caranchos” se ofrece todo lo necesario para los recién llegados. Desde marzo y hasta noviembre, todos los sábados al mediodía se lleva a cabo el Open Tucumán 2011.

Por los extremos
En la provincia de Buenos Aires, es posible practicar la actividad en El Bagual, muy cerca de la Capital; en Sierra de la Ventana; y en Mar del Plata, para disfrutar de un atardecer sobre el mar, ya sea desde los acantilados, desde Bahía Varese o Sierra de los Padres, a 15 minutos de viaje. En el extremo contrario a la Costa Atlántica, la imponente Cordillera de los Andes. Algunas de las opciones son La Rioja, Mendoza o Catamarca. En la primera, está Cuesta Vieja, sobre el cordón de Famatina; en la segunda, el Cerro Arco, especialmente preparado para turistas con excursiones 4x4 que llegan hasta la cima; y en la tercera, Tinogasta. Bien al Norte, se encuentra el Cerro El Jaire, en San Salvador de Jujuy; y en Salta es posible encontrar salidas en Cerro San Bernardo, Villa San Lorenzo y los Valles Calchaquíes. Ya en dirección al sur y en plena Patagonia, está el Cerro Chapelco en San Martín de los Andes, Neuquén, y en Río Negro, son varias las opciones. Entre ellas, está el Piltriquitrón, en El Bolsón, y el Catedral o el Otto, en Bariloche.
(continúa)

 

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