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La comunidad germana más importante del país
Entre Ríos: Aldeas Alemanas a orillas del Paraná
Pioneras en producciones agrícolas, ganaderas y cunículas, las comunidades inmigrantes del Volga conforman un circuito turístico que descubre tradiciones y costumbres, en pleno Litoral argentino. Erigidas entre las ciudades de Diamante, Crespo y Paraná, ofrecen artesanías, dulces, paseos en carruajes y balnearios sobre el río.



Los descendientes de alemanes constituyen el tercer grupo étnico más grande de la Argentina y, solamente con los provenientes del Volga, se estima que son más de 2 millones. En la provincia de Entre Ríos, gran parte de ellos se radicaron sobre finales del siglo XIX en los alrededores de Paraná (ciudad Capital), Crespo y Diamante para dar origen a un circuito hoy conocido como “Aldeas Alemanas”.

Este itinerario histórico y cultural, ubicado al oeste de esta provincia litoraleña, está unido en su mayoría por la Ruta Provincial 11. Se trata de una travesía que puede realizarse en un día -por la corta distancia que separa una aldea de otra- o también durante varias jornadas, a través de la cual se conocen los orígenes y el desarrollo alcanzado por estas comunidades, sin abandonar nunca costumbres y tradiciones.

Custodiado por el río Paraná, este circuito recorre una zona de lomadas que durante la temporada estival invitan también a disfrutar de jornadas de sol y agua, salidas de pesca, paseos en antiguos carruajes, visitas a comedores regionales, y comercios en los que se encuentran diversas artesanías, mates forrados en cuero de carpincho, mermeladas y escabeches caseros.

Estas “Aldeas Alemanas” conforman en la provincia de Entre Ríos la comunidad germana más importante de la Argentina. Una buena oportunidad para conocerlas es durante la Fiesta Nacional de la Colectividad Alemana, que se desarrolla en diciembre, en la ciudad de Crespo, más conocida como La Oktoberfest.

Nuevos horizontes
La historia de sus antepasados se remonta más de tres siglos atrás, cuando los originarios emigrantes alemanes fueron llevados a Rusia a pedido de la emperatriz Catalina la Grande, donde se establecieron por un tiempo a orillas del río Volga para cosechar grandes extensiones de trigo. Al perder algunos de los beneficios, buscaron nuevos rumbos. Los de religión cristina, en su mayoría, fueron hacia Canadá y Estados Unidos, mientras que los católicos eligieron Latinoamérica. (continúa)



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