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Música, colores y comparsas del Norte Argentino
Alegría y tradición en los carnavales jujeños
Entre el 9 de febrero y el 4 de marzo, los poblados que componen la Quebrada de Humahuaca -declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO- se visten de fiesta. Una celebración con más de cinco siglos de tradición que conjuga cantos, bailes y comidas típicas del Norte argentino.



Los homenajes al Rey Momo se replican durante el mes de febrero en diferentes rincones del extenso territorio argentino. Cada región, fiel a sus costumbres, presenta ante el turismo extranjero una fiesta de colores, música y alegría. En la provincia de Jujuy, la celebración más importante se concentra en los poblados que componen la Quebrada de Humahuaca, caracterizada por la UNESCO como “sistema patrimonial de características excepcionales”.

Se trata de un circuito de montaña que comienza a poco menos de una hora de San Salvador de Jujuy (ciudad Capital) y se extiende por 170 kilómetros hacia el límite Norte de la Argentina, a través de localidades como Purmamarca, Tilcara y Humahuaca. Un antiguo tramo del Camino del Inca, que conserva aún construcciones de adobe, calles empedradas y las raíces de una cultura aborigen que persistió por unos 10 mil años e influencia de manera directa los festejos de Carnaval.

Esta celebración norteña que se extiende durante casi todo el mes de febrero convoca anualmente a miles de visitantes, que llegan tentados por descubrir algunas de las costumbres más antiguas que persisten ajenas a toda modernidad. Un festejo totalmente diferente, en el que se incluyen diferentes rituales en agradecimiento a la fecundidad de la Pachamama.

Singularidades carnavalescas
En tierras jujeñas, desde hace más de cinco siglos el Carnaval conjuga tanto la tradición introducida por los españoles durante la Conquista como los cultos de los pueblos originarios. Y es esa mezcla de costumbres la que hace de los festejos un atractivo turístico singular. Entre el 9 de febrero y el 4 de marzo, se comparten bailes, canciones, comidas típicas, bebidas y disfraces.

En las semanas previas a la fecha oficial del Carnaval, las celebraciones comienzan con reuniones familiares en las que se agasajan a los denominados “padrinos” de las familias comunitarias. Un jueves está dedicado a los hombres o compadres, y el siguiente concentra a las comadres en plazas, calles y mercados, donde las mujeres intercambian coplas con rondas al aire libre. (continúa)



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